🌎🩵 Celta de Vigo: El ADN como activo de exportación y negocio
A Canteira Experience rompe el modelo tradicional de escuelas internacionales para crear un hub de alto rendimiento y rentabilidad.
Al Celta de Vigo se le entiende primero desde su lugar, porque es un club al que todavía le pesa, para bien, el lugar del que viene.
No es de esos equipos que parecen pensados primero como marca global y luego como club de futbol.
Por eso su movimiento con A Canteira Experience es interesante. Un proyecto que busca abrir el modelo formativo del Celta a jugadores internacionales, pero haciéndolo desde su propia identidad.
Vigo como base, la estructura del club como entorno y la formación como punto de partida para competir, estudiar, adaptarse y ser evaluado bajo una lógica más cercana a la del futbol profesional.
En El Míster hablamos con Fernando Iturbe, Business Development Manager del Celta de Vigo, para entender qué está buscando el club con esta apuesta, pero sobretodo analizar cómo se construye un programa así desde un club como este.
Porque sí, quizá un programa así se entiende más rápido cuando lo lanza el Real Madrid, el PSG, el Bayern o cualquiera de esos clubes que ya funcionan como marcas globales incluso antes de explicar qué están vendiendo.
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¿Por qué un club tan pegado a su territorio quiere abrir su modelo formativo al mundo?
Una respuesta fácil sería decir que el Celta quiere internacionalizarse. Obvio, casi todos los clubes quieren lo mismo, pero la diferencia está en qué parte de sí mismos usan para hacerlo.
Hay equipos que crecen hacia afuera desde la camiseta, desde el fichaje, desde la gira, desde el contenido en redes o desde la fuerza comercial que ya tienen de por sí. El Celta no parece tener ese camino tan a la mano, pero es justo por eso que su ruta es más interesante.
Con A Canteira Experience, más que una marca global el club busca convertir su entorno formativo en el producto. Que la experiencia no dependa únicamente de que el jugador quiera estar en Europa, sino de que Vigo, la estructura del club y su forma de trabajar tengan suficiente valor como para atraer talento de otros mercados.
Así, no solo viven como una extensión formativa, sino que pasa a ocupar un lugar más cercano al centro de la estrategia del club.
Y es que cuando un programa de este tipo se mueve hacia el club y no solo alrededor de su fundación o de una activación internacional, empieza a tocar otras áreas de captación, ingresos, infraestructura, posicionamiento, desarrollo de jugadores.
"Celta Academy es un proyecto que ya llevaba muchos años dentro de la entidad, un proyecto que estaba integrado dentro de la Fundación del Celta. A Canteira Experience tiene una ambición mucho mayor y busca encuadrarse dentro del proyecto Celta 360, un proyecto estratégico a futuro para el club. El enfoque que tenemos es que A Canteira Experience sea el buque insignia de este proyecto".
Fernando Iturbe, Business Development Manager del Celta de Vigo
La estructura que el Celta está colocando alrededor del proyecto explica mejor la ambición:
6 campos de futbol: 4 de hierba natural y 2 artificiales.
Un mini estadio para 4,000 espectadores.
Una residencia con 400 plazas.
Un hotel con 100 plazas.
Un coliving de 34 apartamentos.
Un hub de innovación tecnológica.
Un centro de eventos para 400 personas.
A esto se suma la parte educativa, con una alianza con Los Sauces, institución que el club integra dentro del ecosistema académico del proyecto.
Visto así, el proyecto se entiende menos como una academia internacional tradicional y más como una infraestructura pensada para sostener jugadores durante más tiempo, con más áreas alrededor y con más capacidad de seguimiento.
También hay un dato que ayuda a dimensionar el camino recorrido.
Por la estructura han pasado jugadores de más de 50 nacionalidades y actualmente el club trabaja con alrededor de 200 a 250 jugadores internacionales por año.
Con ese recorrido, el Celta ya no solo está recibiendo talento extranjero, sino que también va entendiendo qué mercados responden mejor, qué perfiles se adaptan antes, qué edades tienen más sentido y qué contextos formativos llegan mejor preparados para sostenerse en Vigo.
El programa apunta a futbolistas de 13 a 21 años, una edad donde todavía hay margen de formación y en ese tramo el Celta puede intervenir antes de que el jugador esté completamente hecho.
Puede formarlo, observarlo, medir su adaptación y entender si su camino pasa por integrarse a la estructura del club, encontrar una salida profesional en otro mercado o aprovechar el proceso desde una ruta académica/deportiva.
¿Por qué México aparece en el mapa?
México entra en la conversación por dos caminos.
Primero porque hay demanda de familias, jugadores, academias y entornos formativos que miran hacia Europa como una posibilidad real, aunque muchas veces no sepan bien qué tipo de ruta están buscando.
El otro es más interesante para el Celta, porque el país ya tiene una estructura juvenil lo suficientemente amplia como para que el club pueda leer perfiles con cierto recorrido previo.
No es lo mismo recibir a un jugador que llega desde un entorno completamente informal que observar a uno que ya pasó por academias privadas, torneos nacionales, procesos de captación más organizados o incluso que llegan desde fuerzas básicas.
Si A Canteira Experience quiere funcionar como una vía de formación y observación, ese contexto importa. Porque el club no solo necesita saber si un jugador tiene talento, sino también entender cómo llega, qué hábitos trae, qué tan rápido se adapta, qué parte de su formación ya está trabajada y qué parte se cae cuando cambia la exigencia.
Fernando nos dice que aparece una idea que vale la pena subrayar, y es que el club está usando una mezcla de variables para decidir hacia dónde crecer:
El historial de jugadores que ya pasaron por la estructura.
La demanda que existe por el futbol español.
La viabilidad económica del mercado.
La capacidad de adaptación de ciertos perfiles al contexto europeo.
México aparece no como un mercado al que hay que ir a buscar jugadores porque sí, sino como un país donde el club puede cruzar interés, capacidad de pago, cultura futbolística y una base formativa que ya existe.
Para muchas familias mexicanas, Europa aparece como aspiración, pero para el Celta, México puede aparecer como información.
Qué tipo de jugador llega mejor preparado.
Qué edades se adaptan antes.
Qué perfiles sufren menos el cambio.
Qué tanto pesa venir de una categoría inferior, de una academia privada o de un entorno más amateur.
Cada jugador que pasa por Vigo deja algo más que una experiencia individual, también deja datos deportivos, culturales, formativos y económicos que ayudan a entender qué países responden mejor al modelo, qué perfiles tienen más margen de adaptación y dónde tiene sentido invertir más presencia.
Pero por eso razón, LATAM no solo es el único objetivo comercial. Al final de todo la institución intentará probar hasta qué punto su modelo formativo tiene valor fuera de Galicia y ver de qué manera llevar acciones presenciales, con partners en destino, eventos de marca y procesos que le permitan estar más cerca del jugador antes de que el jugador llegue a Vigo.
“Analizamos una serie de variables... el interés en los países por este tipo de programas, la capacidad de abordarlos y de pagarlos por parte de las familias, y por otro lado, también la capacidad de adaptación en cuanto al talento emergente. Digamos que metemos en una coctelera todas esas variables,y son las que te dan la foto concreta de los países más que ir directamente a los países”.
Fernando Iturbe, Business Development Manager del Celta de Vigo
De hecho, antes de que A Canteira Experience se presentara, el Celta ya venía probando esa apertura internacional bajo la marca Celta Academy.
En las últimas tres temporadas, ese modelo reunió a cerca de 400 jugadores de 53 nacionalidades distintas, con presencia de países como Alemania, Brasil, Estados Unidos, Japón, México o Reino Unido, además de mercados emergentes como Ghana, Tanzania, Uzbekistán o Líbano.
La diferencia es que ahora ya no se trata solo de recibir jugadores internacionales para entrenar bajo una metodología, sino de integrarlos a un ecosistema más completo.
De hecho, el propio Celta plantea que el programa permitirá a jugadores internacionales entrenar bajo la metodología oficial del club, compartir dinámicas con equipos de cantera y ser evaluados en un contexto real dentro de una institución de LaLiga.
Además, a partir de la temporada 26/27, podrán formar parte de un equipo propio, Celta360 que competirá como un conjunto más dentro de la estructura del club.
¿Cómo se va a medir el éxito?
El riesgo con un proyecto así es medirlo solo con pensar en cuántos jugadores lleguen al primer equipo.
Y sí, el jugador internacional que pasa por A Canteira Experience, se adapta, compite, crece y termina integrado a la estructura oficial del Celta será la historia que mejor explique el proyecto hacia afuera.
Pero también es verdad, el éxito no puede depender únicamente de encontrar al próximo futbolista de élite, sino que también tiene que medirse como línea de negocio, como herramienta de internacionalización y como una forma de convertir la metodología del club en un activo exportable.
En lo deportivo, el primer nivel de éxito está en la integración interna y que los jugadores que después de un proceso real dentro del ecosistema puedan acercarse a la estructura oficial del club. Pero también hay otros caminos válidos.
Futbolistas que firmen en otros clubes o ligas después de pasar por Vigo.
Jugadores que usen esa experiencia para acceder a oportunidades académicas y deportivas en otros países.
Perfiles que quizá no lleguen a Primera División, pero sí salgan con más valor deportivo, formativo y competitivo del que tenían al entrar.
Ahí el Celta entiende perfectamente no todos los casos de éxito tienen que terminar en Balaídos.
Como línea de negocio, A Canteira Experience tendrá que demostrar que puede sostener ingresos sin traicionar el modelo formativo. Que la residencia, la educación, los programas de larga estancia, los eventos, los partners internacionales y la captación digital no funcionen como una academia suelta, sino como una unidad rentable conectada con el ADN del club.
Además de contemplar a los jugadores, también es importante considerar cuántas familias confían en el proyecto, cuántos mercados responden, cuántos jugadores regresan o extienden su proceso, cuántos partners se activan en destino, qué porcentaje de interesados termina viajando a Vigo y qué tan capaz es el club de llenar su nueva infraestructura sin convertir la experiencia en algo masivo, genérico o desconectado de la exigencia real.
Si el Celta logra aumentar volumen sin perder integración, exigencia y seguimiento, entonces el proyecto no solo habrá sido exitoso como academia internacional. Habrá funcionado como una nueva forma de internacionalización para un club que no compite desde la dimensión comercial de los gigantes europeos, sino desde algo mucho más propio: su capacidad de formar.
Y en términos de marca, ese puede ser el mayor éxito, que un jugador mexicano, una familia en Latinoamérica o una academia en otro continente no miren al Celta solo como un club de LaLiga, sino como una puerta seria, exigente y honesta hacia el futbol europeo.
No todos llegarán al primer equipo, eso es un hecho, pero si el jugador que pasa por Vigo sale mejor preparado, si el club obtiene información útil, si la estructura se vuelve rentable, si México y otros mercados empiezan a reconocer al Celta como una referencia formativa y si todo eso ocurre sin romper la identidad del club, entonces A Canteira Experience habrá convertido la cantera en una estrategia global.
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